Historia


#La foto

Quién lo iba a decir que aquella comida familiar a finales de 1992, que se estaba alargando viendo fotos de la infancia, iba a suponer el comienzo de una aventura que dura hasta hoy.

Cuando apareció aquella foto, vinieron de golpe montones de recuerdos de la vida en medio de la naturaleza manchega: las carreras con los perros por los caminos que rodeaban las tierras de cultivo, las competiciones para ver quién se subía antes a los árboles, los partidos de fútbol con cualquier cosa, los baños en el río, las persecuciones a las ovejas y sobre todo las construcciones que hacían con la paja hasta que les descubría la pastora. ¡Cómo corrían para que no les diera un escobazo!

De repente, mi tío empezó a gritar “Queso, queso, queeeso”. Todos pensamos que se había quedado con hambre. Hasta que volvió a gritar “Queso, queso, queeeso” y salió disparado con su Vespa roja no sabemos muy bien adonde.

Al rato volvió para decirnos, que la forma que teníamos de no perder esa parte esencial en nuestra vida tan ligada al campo, era hacer queso. Y nos lo expuso con tantas ideas y con tanto entusiasmo que cuando nos quisimos dar cuenta (aunque seguramente las botellitas de vino manchego que se habían bebido tendrían algo que ver) ya lo estábamos apoyando de manera incondicional.

#La aventura

En unos cuantos meses y tras hablar con mucha gente, sobre todo con pastores y gente de campo, ya tenía los primeros quesos artesanales. Y nos parecieron excelentes. Pero no era lo más importante. Si había algo que resaltar en el proyecto era lo que él consideraba imprescindible, el cuidado de la naturaleza y la componente social del mismo.

En 2014, cuando yo me hice mayor, también quise contribuir a esta historia. Al igual que mi tío, yo también pasé mi infancia en Castilla-La Mancha, rodeado de viñedos (cuna de los vinos manchegos) y campos de trigo y cebada. Por estas tierras pastan las ovejas cuya leche sirve para crear estos deliciosos quesos gourmet.

¿Qué podía aportar? Por un lado, le propuse empezar a vender a través de Internet para compartir con más gente su proyecto. Cómo nos reímos cuando escuchó que se podía vender online y preguntó “Online está en Asia, ¿verdad?”. Por otro lado, exploramos el ampliar nuestra gama de productos, concretamente con ajo negro de Las Pedroñeras. Cuando nos dimos cuenta, con Losquesosdemitio.com estábamos entregando productos manchegos (queso curado, queso al romero, queso a la manteca y ajo negro) desde Portugal hasta Holanda, pasando por Italia, Francia, Bélgica, Reino Unido y Alemania. Pero este es sólo el principio de la aventura…